“El corazón es un instrumento de mil cuerdas que solo se puede afinar con el amor” Hafiz
El proceso de Pánico -Trastorno de Pánico- es una experiencia desafiante que se manifiesta como un giro de ciento ochenta grados en la vida de quien lo sufre, marcada por un estado de alarma constante y sensación de peligro e incertidumbre sobre el futuro inmediato, y que tiene como característica que el cuerpo y la experiencia interna se convierten en la fuente de amenaza.
La persona suele manifestar un cambio radical en su calidad de vida desde el primer episodio su vida, percibiendo que afecta profundamente todas las áreas importantes.
Se manifiesta como un estado de alarma constante asociado al miedo a las sensaciones del propio cuerpo.
El TP es una condición caracterizada por episodios súbitos de miedo intenso, acompañados de síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, dificultad para respirar, mareos y sensación de pérdida de control o muerte inminente.
Estos episodios, conocidos como ataques de pánico, suelen alcanzar su máxima intensidad en pocos minutos y pueden dejar a la persona en un estado de hipervigilancia constante, temiendo la recurrencia de los síntomas.
«Recuerdo finalizando la carrera de Psicologia, haber experimentado momentos de pánico, centrada en la amenaza que representaba mi cuerpo, encontraba dificultades para concentrarme, conociendo teóricamente lo que me estaba ocurriendo, pero desde la vivencia no tenía recursos para manejar la sensación de falta de aire al acostarme, dolor en el pecho y la idea de que me estaba por dar un infarto eran tan «reales» que tuve que ocuparme mucho de calmar fisiológicamente mi cuerpo con caminatas al aire libre, respiración diafragmática, relajación y tomar perspectiva de mis pensamientos, he aprendido a tomar consciencia del poder de los pensamientos y de la importancia de que el cuerpo se sienta lo suficientemente seguro para enfocar la atención. Luego el camino de la meditación y el yoga me enseñaron a relacionarme con mi cuerpo con movimiento, amabilidad y cuidado.»
Desde un enfoque fisiológico, la ansiedad y el pánico son respuestas adaptativas que activan el sistema de alarma del cuerpo frente a amenazas reales o percibidas. Sin embargo, en el Trastorno de Pánico, esta alarma se vuelve disfuncional, activándose incluso en ausencia de peligro real. Según investigaciones (Barlow et al., 2000), la combinación de una interpretación catastrófica de sensaciones corporales y una percepción de incapacidad para afrontarlas son factores clave en el desarrollo de este trastorno.
Principales manifestaciones:
- Fisiológicas: Palpitaciones, opresión torácica, temblores, náuseas, hormigueo, sensación de ahogo.
- Cognitivas: Pensamientos catastróficos como «voy a morir» o «voy a perder el control».
- Conductuales: Evitación de lugares o situaciones que puedan desencadenar síntomas, búsqueda de seguridad constante.
Tratamiento basado en evidencia:
El tratamiento cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser altamente efectivo. Incluye:
- Psicoeducación: Comprensión del trastorno y sus mecanismos.
- Exposición interoceptiva: Afrontar las sensaciones físicas temidas para reducir su impacto.
- Técnicas de regulación emocional: Mindfulness y estrategias de respiración.
- Trabajo con valores: Ayudar al paciente a reconectar con actividades significativas.
Estudios como los de Clark y Beck (2010) respaldan la eficacia de la TCC, mientras que prácticas de mindfulness han mostrado resultados prometedores para manejar la ansiedad asociada (Kabat-Zinn, 2003).
El TP refleja una disfunción en el sistema de respuesta al estrés. Con el tratamiento adecuado, es posible restaurar el equilibrio emocional y mejorar significativamente la calidad de vida.

¿Cuándo la ansiedad es problemática?
La ansiedad se convierte en problemática cuando genera sufrimiento significativo y afecta la funcionalidad de la persona. Esto ocurre cuando:
- Respuestas exageradas: Surge sin un peligro real o proporcional, dominada por pensamientos catastróficos persistentes.
- Evita el afrontamiento: Impide actividades normales por el miedo a sensaciones físicas o contextos específicos.
- Impacto severo: En casos extremos, puede paralizar y derivar en episodios de pánico.
¿Qué es el pánico?
El pánico es una manifestación extrema de ansiedad caracterizada por un miedo súbito y abrumador acompañado de síntomas físicos y cognitivos intensos. Estos episodios pueden incluir:
- Síntomas físicos: Palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, mareos, temblores.
- Síntomas cognitivos: Miedo a perder el control, morir o «volverse loco».
- Duración: Suelen alcanzar su máxima intensidad en los primeros 10 minutos.
Los ataques de pánico suelen iniciar de forma espontánea, y tras el primer episodio, las personas pueden desarrollar un miedo anticipatorio a experimentar nuevos ataques, lo que perpetúa el ciclo de ansiedad.
Objetivos de intervención en ansiedad problemática y pánico
- Reducción del sufrimiento: Enseñar técnicas para manejar las sensaciones físicas y los pensamientos catastróficos.
- Desensibilización al miedo: Exposición gradual a los disparadores internos y externos.
- Promoción de funcionalidad: Recuperar actividades cotidianas evitando conductas evitativas.
- Restauración del equilibrio emocional: A través de la psicoeducación, la regulación emocional y la atención plena.
Estudios como los de Craske et al. (2011) han mostrado que el tratamiento basado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) combinado con técnicas de mindfulness es altamente efectivo para reducir los episodios de pánico y las conductas de evitación.
Manifestación Fisiológica
El Trastorno de Pánico (TP) se caracteriza por una activación intensa del sistema nervioso autónomo ante señales internas o externas percibidas como amenazantes.
Implicaciones del sistema cardiovascular | Taquicardia y palpitaciones (Craske & Stein, 2016). Elevación de la presión arterial y sensación de opresión en el pecho. Vasoconstricción periférica que puede generar sensación de frío en manos y pies. |
Implicaciones en la experiencia del sistema Respiratorio | Hiperventilación, con aumento de la frecuencia y superficialidad de la respiración (Wilhelm et al., 2001).Sensación de falta de aire o asfixia, generando más miedo y manteniendo el ciclo de pánico. |
Cambios en la actividad muscular | Tensión muscular excesiva, especialmente en cuello, mandíbula y hombros (McEwen, 2007).Sensaciones de debilidad o temblores debido a la sobreactivación del SNS. |
Cambios gastrointestinales, detención de la actividad/ | Náuseas, urgencia intestinal o malestar estomacal debido a la inhibición del sistema digestivo por la respuesta de lucha o huida (Barlow, 2002). |
Alteraciones vestibulares y neurosensoriales | Mareos o inestabilidad, posiblemente relacionados con hiperventilación y disfunción en el procesamiento del equilibrio (Perna et al., 2018). Sensación de irrealidad (despersonalización/desrealización). |
Primeros episodios: | Siguientes episodios: |
---|---|
Mareos | Palpitaciones |
Palpitaciones o Taquicardia | Hormigueo |
Opresión en el pecho | Palidez |
Sudoración temblores | Sudoración fría |
Tensión muscular | Dolor de estómago |
Sensación de ahogo | Cólicos intestinales |
Sensación de atragantamiento |
Manifestación Conductual
Las personas con Trastorno de Pánico desarrollan una serie de estrategias conductuales con el objetivo de evitar o controlar la aparición de los síntomas. Sin embargo, estas conductas suelen reforzar el problema a largo plazo.
Evitar situaciones temidas | Evitar lugares o actividades donde se ha experimentado un ataque de pánico o donde cree que podría ocurrir (ej., transporte público, supermercados, reuniones sociales). |
Paralizarse | Restricción del movimiento, limitación de actividades sociales, laborales, de crecimiento personal, estudios,etc. |
Pedir ayuda | Llamar a determinadas personas para calmar los síntomas, llamar a emergencia médica, ir a la guardia médica. |
Conducta de escape y huida | Salir abruptamente de situaciones que generan ansiedad, lo que refuerza la idea de que esas experiencias son peligrosas. |
Escaneo corporal constante | Monitorización excesiva de sensaciones físicas, lo que puede generar hipervigilancia y mayor ansiedad ante cambios corporales normales. |
Evitación de activación fisiológica | Evitar ejercicio, relaciones sexuales o cualquier actividad que aumente el ritmo cardíaco por miedo a que desencadene un ataque de pánico. |
Manifestación cognitiva
El Trastorno de Pánico (TP) se caracteriza por un patrón de procesamiento cognitivo disfuncional, donde las interpretaciones catastróficas de las sensaciones corporales desempeñan un papel central en la aparición y mantenimiento del miedo intenso (Clark, 1986; Barlow, 2002)
Interpretaciones Catastróficas de Sensaciones Corporales | Síntomas físicos benignos y normales son interp[retados como señales de peligro inminente. Estas creencias erróneas aumentan la ansiedad y refuerzan el ciclo del pánico (Clark, 1986). «Me voy a morir» → Interpretación de taquicardia o dolor en el pecho como un infarto. «Me voy a desmayar» → Asociado con mareos o sensación de inestabilidad. «Me estoy volviendo loco/a» → Vinculado con la despersonalización o sensación de irrealidad. |
Hipervigilancia y Focalización en el Peligro | Las personas con TP presentan una mayor atención selectiva hacia sensaciones corporales y señales de amenaza, lo que amplifica la percepción de peligro (Ehlers & Breuer, 1992). Escaneo constante del cuerpo en busca de signos de un nuevo ataque. Percepción aumentada de estímulos inofensivos como latidos del corazón o cambios en la respiración. |
Rumiación y Preocupación Anticipatoria | Procesamiento repetitivo de pensamientos negativos sobre experiencias pasadas o posibles ataques futuros, lo que incrementa la ansiedad basal (McLaughlin et al., 2007). Rumiación: «¿Por qué me pasó esto?», «¿Y si nunca me curo?» Preocupación anticipatoria: «¿Qué pasa si tengo un ataque en el trabajo?» |
Sensación de Pérdida de Control y Desesperanza | Percepción de falta de control sobre sus síntomas y que su situación es irreversible (Craske & Barlow, 2008). Creencia de que el pánico «llega de la nada» y no se puede prevenir. Sensación de incapacidad para afrontar situaciones temidas. |
Tratamiento Cognitivo Conductual
- Psicoeducación.
- Técnicas de auto observación y autoconocimiento de los patrones cognitivos, fisiológicos y conductuales.
- Técnicas de manejo de la experiencia emocional.
- Exposición interoceptiva para reducir la alarma interna ante determinadas sensaciones.
- Ensayos conductuales orientados a la exposición de situaciones evitadas y temidas.
- Prácticas de atención plena-mindfulness para flexibilizar, guiar y enfocar la atención hacia diferentes partes de la experiencia.
Cada etapa de la psicoterapia será acompañada con calidez y fortaleza de la compasión, la motivación de los propósitos y la presencia de la atención plena (Valores).
Terapias Psicológicas Basadas en Evidencia
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC):
- Identificar y desafiar pensamientos catastróficos que alimentan el miedo.
- Utilizar exposición gradual a las sensaciones físicas del pánico (por ejemplo, inducir mareos girando en una silla) para reducir la sensibilidad a las mismas.
- Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT):
- Desarrollar una relación diferente con la ansiedad, enfocándose en aceptar las emociones en lugar de luchar contra ellas.
- Utilizar la defusión cognitiva para observar pensamientos ansiosos sin dejarse atrapar por ellos.
- Terapia Focalizada en Compasión (CFT):
- Fomentar la autocompasión y la autorregulación emocional mediante el diálogo interno compasivo y ejercicios de visualización.
- Entrenamiento en Mindfulness
- El mindfulness ayuda a los pacientes a permanecer en el presente y a observar las sensaciones físicas sin juzgarlas. Las prácticas comunes incluyen:
- Escáner corporal para explorar las sensaciones del cuerpo con curiosidad.
- Meditaciones de anclaje.
- Intervenciones Farmacológicas (si es necesario)
- En algunos casos, se pueden utilizar medicamentos para reducir los síntomas severos. Los antidepresivos (como los ISRS) y los ansiolíticos (como las benzodiacepinas) pueden ser opciones, pero deben ser recetados y monitoreados por un psiquiatra.
- Hábitos y Estilo de Vida
- Ejercicio físico: Reduce la activación del sistema nervioso y mejora el bienestar general.
- Alimentación saludable: Limitar la cafeína y el azúcar puede prevenir la activación innecesaria del sistema nervioso.
- Sueño adecuado: El descanso es fundamental para la regulación emocional.
Tratamientos integrales y efectivos para el tratamiento de la ansiedad.