«La postura corporal puede influir significativamente en el estado de ánimo y la autoestima, aumentando la sensación de poder y reduciendo el estrés.» – Amy Cuddy Investigadora de la Universidad de Harvard
Cuando observas a una persona feliz, te das cuenta por su postura corporal y el gesto en su rostro, también una persona avergonzada, enojada, triste, con miedo o sorprendida.
La ciencia nos enseña el poderoso recurso que tenemos para poder afrontar con mas seguridad y calma situaciones difíciles sin prolongar el malestar y echar mas leña al fuego.
Un estudio realizado por Dana R. Carney, Amy J.C. Cuddy y Andy J. Yap, titulado «Power Posing: Brief Nonverbal Displays Affect Neuroendocrine Levels and Risk Tolerance» -«Posturas de poder: breves demostraciones no verbales afectan los niveles neuroendocrinos y la tolerancia al riesgo»- publicado en la revista Psychological Science en 2010. enseña la asociación entre la postura corporal y cambios neurofisiológicos en el cerebro y las emociones.

Postura Gesto Emociones
Los resultados concluyen que adoptar posturas de poder, como estar erguido con los hombros hacia atrás y el pecho abierto, durante tan solo dos minutos, condujo a aumentos significativos en los niveles de testosterona y reducciones en los niveles de cortisol en los participantes. Además, aquellos que adoptaron estas posturas de poder mostraron una mayor disposición a asumir riesgos en comparación con aquellos que adoptaron posturas más cerradas y encorvadas.

Estos hallazgos sugieren que la postura corporal puede tener un impacto directo en la actividad neurobiológica y la disposición emocional de una persona.
Entonces es un recurso prestar atención a nuestra postura corporal, estos datos ilustran que la forma que adopta tu cuerpo influirá en la emoción que experimentes.
Amy Cuddy y sus colegas en la Universidad de Harvard investigaron la relación entre la postura y la ansiedad social.
La investigación demostró que adoptar una postura «de poder» puede aumentar significativamente el sentido de seguridad y mejorar las habilidades sociales en personas con ansiedad social.
Posturas de poder: Esta técnica implica mantener una postura erguida y expansiva, como levantar los brazos en forma de «V» o poner las manos en la cadera con los codos hacia afuera. Estas posturas son contrastadas con posturas «débiles», que son cerradas y encorvadas.
- Diseño del estudio: Los participantes fueron asignados aleatoriamente a adoptar posturas de poder o posturas débiles durante un breve período (2 minutos).
- Mediciones: Se evaluaron los niveles de cortisol (hormona del estrés) y testosterona (hormona asociada con la dominancia y seguridad). Además, se midieron las percepciones subjetivas de poder y disposición a tomar riesgos.
- Los participantes que adoptaron posturas de poder experimentaron un aumento en los niveles de testosterona y una disminución en los niveles de cortisol.
- Informaron sentir mayor seguridad y confianza.
- En pruebas de comportamiento social, mostraron mejoras en habilidades sociales y una mayor disposición a tomar riesgos.
Este estudio sugiere que algo tan simple como adoptar una postura erguida puede tener efectos psicológicos positivos, especialmente en personas con ansiedad social. Ayuda a aumentar la sensación de poder y reduce el estrés, lo que puede traducirse en una mejor interacción social y mayor autoconfianza. Referencias Cuddy, A. J. C., Yap, A. J., & Carney, D. R. (2010). Power Posing: Brief Nonverbal Displays Affect Neuroendocrine Levels and Risk Tolerance. Psychological Science, 21(10), 1363-1368.
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