El poder de la Autocompasión en la regulación de la Ansiedad y Depresión

«La autocompasión es el comienzo de toda sanación emocional y espiritual, y la compasión por los demás es la medicina que nuestro mundo necesita para avanzar hacia la armonía y la paz.» Tara Brach

Por Romina Recchia

Comencé a profundizar en el estudio de la Compasión y Autocompasión, notando lo indispensable y necesario que es integrarlo a las prácticas terapeuticas en psicología. Descubrí durante la Pandemia por el Covid 19, que sin autocompasión no podría trabajar con mis pacientes, el dolor, la incertidumbre, el desorden nos sorprendía con una oleada de emociones difíciles, no había mucha palabras, la presencia compasiva transformo y humanizó el clima de mis sesiones.

Desde las terapias cognitivo conductuales se pudo demostrar que el modo que tenemos de pensar influye en la experiencia emocional y en la motivación al cambio. El lenguaje tiene un fuerte impacto en nuestro sentido de bienestar y en el autoconcepto.

Constantemente hacemos interpretaciones sobre los acontecimientos externis e internos, éstas pueden basarse en echos reales o en preconceptos , son procesos humanos y cognitivos de los que no podemos escapar, conocer en profundidad estos mecanismos internos nos ayuda a poder encontrar las herramientas autocompasivas que nos permitan conectar con nuestras necesidades y con la motivación al cambio de un modo amable y respetuoso, así cómo comprensivo sobre las limitaciones propias de ser huamnos.

El lenguaje definido como un conjunto de signos y símbolos que nos permiten comunicarnos y se expresan en proceso complejo de los pensamientos e imagenes, con una innegable base biológica y psicológica. El modo que tenemos de relatar nuestra historia, nuestra vida, de definirnos y definir a los demás es lo que impulsa a la acción y, por lo tanto es responsable de favorecer o no el cambio.

Muchas veces se concluye que la autocrítica y autoexigencia son formas que ayudan a fortalecernos y motivarnos para hacer los cambios necesarios en la vida. Sin embargo se ha evidenciado que la autocompasión, nos motiva del mismo modo hacia el bienestar, liberandonos de la ansiedad y verguenza, acercandonos a un modo de pensamiento mas realista y amable y, asimismo nos motiva hacia conductas de seguirdad y cuidado con la misma fuerza que nos acerca a hacer los cambios deseados para un mayor bienestar.

Noté la conmoción y la liberación de la resistencia cuando hacíamos ejercicios de compasión y autocompasión con mis pacientes. Diferentes testimonios me sorprendieron, como pudimos avanzar sin exigencias, fue evidente que el dejar de insistir en cambiar la experiencia emocional fue revelador para acptarse y realizar el cambio que estaba en el momento presente a su alcance.

En el contexto terapéutico se respiraba un aire de amabilidad y suavidad tocado por autocompasión, aparecieron cambios en los diálogos internos. Mis consultantes expresaban vivienciar cambios en el cuerpo, mayor claridad sobre la experiencia emocional y corporal, relajación respecto a la tensión con que la dureza de la autocrítica y de la autoexigencia insasiable se presentaban.

El sufrimiento que podemos descubrir en las consultas se refleja en el engranaje proveniente de la competencia y el perfeccionismo que la sociedad refuerza desde la niñez, y que se arraiga a la identidad del Yo y su valía.

Las personas esperamos que todo vaya bien en todo momento, excluimos de las contingencias reales la chance de que algo salga mal, o de que nos sintamos enojadas, tristes, ansiosas, avergonzadas o culposas.

Entonces nos medimos en base a parámetros poco realistas y nuestro Yo, que es un agregado de pensamientos, emociones y pautas de conductas familiares. Nos imaginamos una historia de nosotros y nosotras mismas, como si este Yo/Mí fuera algo estable, una entidad personal e individual que tiene continuidad a lo largo del tiempo.

«Cambia todo cambia, que yo cambie no es extraño» cantaba Mercedes Sosa con su poesía maravillosa. La idea de un Yo Estable y Perfecto, genera expectativas y reglas mentales alejadas de la experiencia real de ser humanos y humanas.

Siguiendo a la Dra. Krisitn Neff para experimentar compasión hacia alguien necesitamos experimentar compasión hacia nosotras mismas.

«Auto-compasión es reconocer cuando estamos sufriendo, ser sensibles al dolor, comprenderlo e identificar lo difícil de la situación, cuando algo no está bien, fallamos o notamos algún aspecto que no nos gusta de nosotras o nosotros mismos.

En lugar de ignorar el dolor, decimos, ¿cómo puedo calmarme y cuidarme en este momento? En lugar de juzgarnos y criticarnos sin piedad por nuestras deficiencias, auto-compasión significa ser amables cuando nos enfrentamos con fallas personales. «

Tres aspectos centrales según Kristin Neff:

  • Bondad versus Juicio
  • Humanidad compartida versus Aislamiento
  • Atención Plena versus exceso de Identificación

Tenemos un largo viaje, renovar la intención del autocuidado como algo que nos incluya, estar cerca nuestro ante la tormenta, ofrecernos un impermeable, botas y paraguas.

Romina Recchia

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